UAS: Ruelas y el asalto a la razón

En diciembre del 2016, escribí un puntual artículo que titulé “Amargura, vanidad y dinero mueven en la UAS a Guillermo Ibarra y Ana Luz Ruelas Mojardín”, el cual fue publicado en GREMIO (gremio.new).  

Traté una historia pública de la Facultad de Estudios Internacionales y Políticas Públicas, en la que una pareja dispareja, comparte, nada más y nada menos, dos comunes denominadores: desacreditar a la institución que los ha acreditado y sacarle todo el provecho económico posible al alma mater. 

Abordé la intriga que tejen un par de personajes que se mueven entre el capricho y la amargura, atacando a la UAS que les ha dado y sigue dando todo, incluso el “prestigio” que han ido, velozmente, reduciendo, tirándolo por las cañerías.  

El artículo “Amargura, vanidad y dinero mueven en la UAS a Guillermo Ibarra y a Ana Luz Ruelas Moradín” es un retrato de la ambición por el poder universitario. Como si fuera una maldición que se cierne sobre el alma mater esa historia se repite. Sobre la UAS se cierne el asalto a la razón. 

Ceguera ante el avance 

Con el prestigio en fuga y una intelectualidad “de quita y pone párrafos”, Ana Luz Ruelas salió a la palestra, con fines aviesos, echando chispas y centellas, enojada la señora porque el Consejo Universitario acordó otorgarle el medallón Honoris Causa al prestigiado escritor Elmer Mendoza, bajo la ego-óptica de que sólo ella y nada más que ella merece tales reconocimientos y galardones. 

Con un estilo panfletario, Ruelas ofreció la falta de conocimiento profundo de la UAS: de que toda institución de enseñanza superior requiere mayor inversión federal en materia de investigación, ciencia y tecnología, y de que, en el caso de la UAS, en los últimos 15 años, con lo poco que se tiene se han dado pasos agigantados en todos los campos del conocimiento. Las Universidades no son fábrica de dinero. Si así fuera nunca les faltaran recursos. 

Como si se tratara de una evaluadora de talla internacional en materia de educación superior –que no lo es, por supuesto-, Ruelas se colocó, por iniciativa propia, por encima de investigadores de la cosa universitaria, científicos, académicos, la ANUIES, la SEP y otras instituciones de alto prestigio, para descalificar, sin argumentos válidos, los indicadores que ubican a la UAS como una de las mejores calificadas o evaluadas en el país, altos puntajes que no han caído pese a sus problemas financieros y el drama provocado por la pandemia y a la intentona de grupos externos que intentan marcar la agenda universitaria. 

En un asalto a la razón, Ana Luz Ruelas divaga y falta a la verdad cuando atribuye al rectorado de Juan Eulogio Guerra Liera la “pérdida” de miembros del S.N.I. y de y perfiles Prodep, cuando estos campos o programas se sostienen con recursos federales. La fórmula es sencilla: a mayor presupuesto del gobierno más investigadores y más académicos beneficiados. A menor presupuesto, menos avance en estos programas. A la “maestra investigadora” no le da eso de la lógica matemática. 

Para eslabonar su golpeteo, Ruelas, que carga ya sobre sus espaldas poco más de 62 años, se burla de la edad de quienes dirigen la Universidad, como si ella, en esta etapa de su vida estuviera ingresando a la “adolescencia geriátrica”. 

La infraestructura, ejemplo nacional 

Años atrás, el estado físico, la infraestructura de la UAS, sus aulas, laboratorios, salones de estudios, bibliotecas, semejaban un antro mal cuidado. Pasar por enfrente de las escuelas o edificios de la Universidad ocasionaba miedo a automovilistas y peatones por el estado deplorable de las instalaciones. 

En esa Universidad – de aulas sin aire acondicionado y a veces sin pizarrones ni gises- de paredes carcomidas y pintarrajeadas con jeroglíficos o insultos a los maestros y a las autoridades educativas dio clases Ruelas Mojardín.   

Pero ahora, pegada a su pasado, pregona que el rectorado de (Juan Eulogio) Guerra tiene en el abandono y paralizada a la comunidad universitaria, las instalaciones en ruinas, sucias y abandonadas y la actividad administrativa reducida al mínimo. 

Las instalaciones de la UAS son las más modernas. No es el rector quien mantiene por sus pantalones y pistolas “paralizada” a la casa de estudios. Así lo exigen las autoridades sanitarias y los parámetros mortales de la pandemia. El personal administrativo trabaja de manera escalonada en la sana distancia para salvaguardar la vida de los universitarios. 

La UAS no está paralizada: mutó del sistema presencial al digital y es ejemplo a nivel nacional en esta conversión ¿No se ha dado cuenta Ana Luz Ruelas de la transformación computarizada de la UAS? Si la respuesta es no, es porque no está impartiendo clases. 

El eco o la réplica priista   

Unida a los intereses de grupos externos que han intentado socavar la autonomía universitaria, la desprestigiada Ruelas Mojardín, por el modo como emplaza la “grilla” universitaria, “petardea” a personajes que es probable que busquen la próxima rectoría de la UAS y cae en el axioma de la desprestigiada que desprestigia. 

Metida en las asonadas que se orquestan desde afueran hacia el interior de la UAS, como si fuera boca de ganso, el eco o la réplica priista, dibuja, una retorcida hipótesis sobre el proceso electoral del 2021, a su modo, para causar desconcierto. La señora Ruelas que junto con un grupo jubilados universitarios se la jugaron en el 2016 con el PRI, con Quirino Ordaz Coppel, y en el 2010 con el PAN y Malova, le entra al falso “análisis” político porque, al igual que el PRI y el gobernador Quirino, no le gustaría que un segmento de universitarios apoye el proyecto de Morena.  

Además, ya para terminar, sin reparar en el alcance de la autonomía universitaria, jura que el Congreso del Estado de Sinaloa fue incapaz de cumplir su promesa de reformar la Ley Orgánica de la UAS, cuando la Legislatura actual no prometió nada y lo que hizo fue parar en seco a “gente de afuera” de la UAS y a pocos de adentro que sin el consenso del Consejo Universitario pretendían usar a su capricho el Poder Legislativo para atentar contra la autonomía del alma mater. 

Lo de Ruelas Mojardín cayó en lo panfletario. Es el asalto a la razón de los universitarios. Aquel artículo del 2016 que titulé “Amargura, vanidad y dinero mueven en la UAS a Guillermo Ibarra y Ana Luz Ruelas Mojardín”, cobra vida. La historia de descalificaciones y calumnias contra la UAS se repite como una maldición.