Clouthier activa a Alejandro Sicairos y manda directas amenazas de muerte

Bajo la sombra y la orden del multimillonario empresario Manuel Clouthier Carrillo y la consigna de que nada más se escuchen las voces de los calumniadores y la del propio Clouthier, aspirante al Senado de la Republica, el periodista Alejandro Sicarios -embrague del “Cani” Sánchez y Enrique Coppel Luken en el Noroeste- lanza públicas amenazas de muerte, revelando lo que todo mundo ya sabía: que su nuevo contrato “periodístico” tenía y tiene como principal consigna destruir toda voz crítica y desacreditar toda inclinación informativa a favor del dirigente Héctor Melesio Cuén Ojeda.

El desespero para cumplir la consigna de Clouthier es tan grande que Sicairos, autor de la columna Observatorio, publicada en Noroeste, manda una directa amenaza-advertencia de muerte contra aquellos o para aquellos que “han salido ilesos de la intolerancia” no “sean los siguientes muertos”.

La orden de Clouthier, copropietario de Noroeste, es que nada más la voz de Noroeste y los críticos de la UAS y Cuén resuenen en Sinaloa. No ha logrado concretizar su sueño en convertirse en Plenipotenciario Dueño de la Verdad. El periódico El Debate ya es blanco del escarnio de un Clouthier empecinado en desacreditar a su director Javier Salido. El Debate no encaja en la línea periodística de Clouthier ni se mueve al son de sus caprichos.

Se suma Alejandro Sicairos, con descarado “fanatismo clouthierista”, a las voces y a los apócrifos “escritores” antiCuen, esas “ondas fuera de onda” furibundas que ha enrolado Noroeste no para enaltecer el periodismo sinaloense, sino para linchar, para persistir en ese ataque fiero, en esa campaña de mentiras sin ningún rigor periodístico, que desde hace varios lustros sostienen contra el ex rector de la UAS y dirigente estatal del PAS, Héctor Melesio Cuén Ojeda, a quien “le han hecho lo que el viento a Juárez”.

Con un perfil de intolerancia, esa intolerancia arrebatada que se le conoció en Río Doce, publicación del que fue directivo, y de la cual renunció quizá por  cobardía o por saber, tal vez, que a “alguien” de ahí le podría “pasar algo” y  temió, a lo mejor, que ese “alguien” pudiera ser él, o posiblemente por los intereses que le unen a Clouthier, contra el que profesa un fanatismo enfermizo, Alejandro Sicairos amaneció defendiendo lo indefendible, haciendo uso de su libertad de expresión para atacar la libertad de expresión. Paradójico ¿verdad?

Alejandro Sicarios se mueve sin ton ni son, a tontas y locas, en su defensa que no es defensa, sino apasionada entrega a Manuel Clouthier,  zarandeando a los “fantasmas” creados por su sicótico delirio de persecución, engranándolos con críticas, a las que estigmatiza, en abierto atentado al derecho a que otros expresen su opinión y comentarios sobre el acontecer político diario de Sinaloa.

Llama nueva “víctima” a la  diputada Merary Villegas Sánchez, cuya inexperiencia ha sido aprovechada por los viejos mañosos del PRD y otros que emigraron del perredismo a Morena, y que se lanzó en la tribuna legislativa contra la UAS y el PAS, para regocijo de Clouthier, quien aspira a una Senaduría “independiente”, ya sin el apoyo que en el pasado le prodigó el PRI y el PAN en el Quinto Distrito Electoral Federal, del que se ufana ganó con el apoyo “ciudadano”.

¿Quién se atrevió a criticar a la “morenista” Merary? ¿Quién osó hacer algún comentario contrario a su posición en el Congreso? Quién sabe. No lo sabemos: no apareció ningún comentario crítico en los periódicos diarios ni semanales ni en portales sinaloenses. Tal vez, tal vez, en algún portal de seguidores de Andrés Manuel López López Obrador. Tal vez por eso dolió. Noroeste sí exaltó esa intervención por así convenir a los intereses de Clouthier.

Por ser una figura pública la posición no legislativa, sí política, de Merary, está sobre la mesa de la discusión pública. Es lógico que sea vista y comentada desde varias ópticas: positiva, negativa, gris, de la indiferencia periodística, etc. Solo los intolerables le apuestas al silencio.

La “defensa” que usa como “gancho” Sicarios nada más vino a revelar lo que todo mundo en Sinaloa y México sabía y sabe: el político de mayor peso específico es Héctor Melesio Cuén Ojeda-. Sabe y sabía que a Clouthier al que se suma el Cani Sánchez, familiar y publicista de los Coppel, no le agrada Cuén, porque nunca se le ha arrodillado. Todo mundo sabía y sabe que usa a ex universitarios (jubilados) o universitarios en activo, molestos crónicos porque en la UAS se les acabaron prebendas y nadie les cumple sus caprichos. Estaban acostumbrados a obtener todo de la Universidad a base de presión y amenazas: culpan de sus desgracias a Cuén.

Todo mundo intuía y ahora lo sabe qué Alejandro Sicairos fue contratado para usar su aparente “prestigio periodístico” para desacreditar al dirigente estatal del PAS y que está dispuesto a azuzar o “politizar” a los miembros de su gremio, el que se deje, por supuesto, contra el que no se cuadre a las aspiraciones políticas y los planes políticos de Clouthier.

Pero ¿Cuál prestigio? Es público que Alejandro Sicairos abandonó Río Doce cuando más se le necesitaba. Cuando Ismael Bojórquez y Javier Valdez Cárdenas requerían con urgencia fortalecer sus cuadros periodísticos en el semanario y cuando todos los de esa organización editorial sentían el ejercicio de la presión gubernamental y de varias figuras de la política censuradas en amplios reportajes que se ganaron el aplauso y el apoyo de la sociedad sinaloense.

¿Por qué se fue de Río Doce cuando más se le necesitaba? ¿Por qué se fue de nuevo a enlistar a las filas de Noroeste? Nadie se explica por qué o los porqués. El caso es que Noroeste, de donde lanza sus amenazas, y es en ese medio donde se palpa la mano de una alianza Manuel Clouthier Carrillo-Enrique Coppel Luken, en la que opera el “publicista” Cani Sánchez, dueño de la Revista Espejo, de la que es director Alejandro Sicarios, el de la quinta columna.

Se ve, se siente, Enrique Coppel está presente en Noroeste. El Enrique de aquella tienda Coppel en donde murieron quemadas 6 de sus empleadas a las que mantenía trabajando como “esclavas nocturnas”, encerradas, a piedra y lodo, con cuatro candados, en aquella negociación consumida por el fuego

Desde la salida de Río Doce de Alejandro Sicairos, el codirector del Semanario, Javier Valdez Cárdenas, publicó sus temores de ser víctima de un atentado. En octubre del 2016 El Debate publicó una entrevista que le realizó y en el que aportó datos escalofriantes. El encuentro periodístico fue reproducido por el propio Debate el  15 de mayo del 2016 con el título: “Cuando Javier Valdez contó que le podían hacer daño”. Ese día Valdez fue asesinado.

En la entrevista Javier reveló:

Estamos pisando suelo muy inseguro, pantanoso, de arenas movedizas, de muchos hilos, porque igual te tienes que cuidar del compañero de la redacción, porque las redacciones están infiltradas por el narco, igual del pistolero del capo que controla la ciudad o del jefe policiaco que no respeta la ley o está al servicio del narcotráfico y del servidor público que es hijo del narco, que está formado en este ambiente, en esta cultura del abuso, la impunidad, la corrupción, que juegue ese juego perverso, macabro […]. Tenemos en Sinaloa muchos años con los medios infiltrados […].

Ni la PGR ni inteligencia militar ni el CISEN han abierto una línea de investigación al respecto.

En su nuevo ejercicio de periodista “honorable” de Noroeste, Alejandro Sicairos manosea el nombre de la “Chapodiputada” con la intención de “revivir a los muertos para espantar a los vivos” ¿Y la narcobodega de los Clouthier que encontró el ejército repleta de mariguana en El Palmito? ¿Y las “quemadas” de Coppel?

Agarrándose de una “posicionamiento periodístico” diferente al “posicionamiento legislativo” de la diputada Merary Villegas Sánchez, que de victimaria intenta convertirla en víctima, según Alejandro “se cumple la predicción certera, inequívoca, que gravita en la atmósfera de intolerancia política en Sinaloa”, apostándole a la presión para que todo comentario sea positivo para la “morenista” -¿a poco Clouthier no es aspirante “independiente”. Para Sicairos todo debe ser positivo y de toda crítica que se endereza a la gente que usa Clouthier y sus socios es  impositiva, malvada y anti periodística.

En este nuevo ataque –que son casi diarios o semanales- en Gremio nos decimos aludidos por Alejandro Sicairos. Sí. Porque hemos sido voces que hemos respaldado la posición y las declaraciones de Héctor Melesio Cuén. Porque hemos confrontado a sus críticos por considerar que sus opiniones, comentarios o “críticas” son infundadas, prefabricadas, y que hay una conspiración pro-empresarial, en la que convergen algunos “intelectuales” traidores, que tienen como propósito destruir a la UAS.

¿Qué nada más las voces que se alinean a los propósitos de Clouthier deben ser escuchadas?

Agazapado ahora  en trincheras de choque (Javier Salido es uno de sus blancos favoritos), Alejandro Sicairos pretende invertir la escala de libertades e instalar el imperio del sectarismo, un sectarismo a favor de Clouthier, a quien se le cuecen las habas por ser Senador de la República y destruir a la UAS. Millones de pesos le sobran para abrir nuevas Universidades Privadas.

Desde su papel de clouthierista hasta la ignominia, Alejandro se asume como el redentor “periodístico” de Sinaloa y no son pocas las veces que alza su voz y marcha para “capitalizar, a favor de Manuel Clouthier, el asesinato del codirector de Río Doce, Javier Valdez, para lucrar con su muerte, para que se olvide el momento de su graciosa fuga de ese semanario. No fue solidario con Río Doce cuando más lo necesitaba, cuando reclamaba su permanencia en el semanario ¿Quién va a creerle ahora sus exigencias de justicia?

Alejandro Sicarios nos agrede. Gremio cuenta y cuenta mucho, aunque le duela a él y a Clouthier. Ataca con la grilla de “calumnia y calumnia, que algo queda”.

Temeroso de que circulen otras voces, en la intolerencia, intenta, en el marco de su libertad de expresión, amordazar el razonamiento discordante. Se instala en la estúpida tentación de instalar el elogio unánime, mesiánico, por encima del independiente flujo de las ideas. Pretende instalar el elogio a favor de Manuel Clouthier, el aspirante a candidato “independientes”. No sabe Alejandro que “el pez por su boca” muere.

En su delirio de persecución se pega en Noroeste a la “comentocracia prostituida” que practica a diario e inventa “fantasmas” que en la “cobardía del anonimato” instiga al crimen organizado a actuar contra líderes sociales y periodistas porque “son agentes de la DEA” o “están coludidos con el narco”.

Entonces ¿fue esta la razón por la que abandonó Río Doce? ¿Fue la posición de Javier Valdez Cárdenas que sostenía que las “redacciones estaban infiltradas por el narco” lo que lo motivo a dejar Río Doce?

Alejandro Sicairos incurre en “la táctica perversa de mimetizar al que disiente para que parezca igual o más horrendo que él” instigado por dos amos: Manuel Clouthier y Enrique Coppel-Cani Sánchez (dos son uno), multimillonarios que quitan el bozal  con billetes a sabiendas de que si falta el estímulo corruptor se volverá furioso a morder la mano de su hoy financiado.

¿Quién agredió periodísticamente a la diputada de Morena Merary Villegas? No es la Merary la que importa. Ese es un pretexto de Clouthier para descargar sus fobias, sus odios, a través de Alejandro Sicairos. La voz de Merary en el Congreso es legítima, como también es legítima la crítica que la sociedad y los periodistas realizan o no contra ella.

La agresión de Sicairos contra el que discrepa contra Merary –pretexto únicamente para atacar a quienes no se alinean a los designios de Clouthier- tiene como propósito “matar moralmente al que discrepa; lo segundo es el fin innombrable”. El  colmo es que la diputada Merary es  presentada como víctimas para hacer aparecer a los críticos como demonios ¡eso se llama intolerancia? Aquí y en China.

Llama Sicairos, en su intolerancia a que se atente contra las voces que no son de Noroeste y lanza una velada amenaza de muerte contra los críticos de Merary y que no están de acuerdo con los designios de Clouthier.

“Debiera el Gobierno del Estado ponerle atención a esta atmósfera de autoritarismo antes de que aquellos que hasta hoy han salido ilesos de la intolerancia sean los siguientes muertos, víctimas del fanatismo. La seducción de exterminar al crítico que de otra forma no pueden silenciar, es el escalón que sigue”.

Vea usted bien. Escribe: “antes de que aquellos que hasta hoy han salido ilesos de la intolerancia sean los siguientes muertos”

Para Alejandro Sicarios ¿quienes son los intolerantes? ¿Quiénes pueden ser los siguientes muertos?

La lectura es clara: los intolerantes son aquellos que no comulgan con la voces de Noroeste, que alzan su voz crítica distinta a la de él, a los que atreven mantener una postura distinta a la de él en torno al personaje que más incomoda a Clouthier y otras figuras políticas caciquiles de Sinaloa. Y ese personaje es Cuén.

La amenaza de Sicairos está en el aire…