Rocha: poder democrático, no poder absoluto

Desde la perspectiva de los agoreros del PRI y de la derecha y la ultraderecha y bajo el argumento de no saber “cómo sopesa Rocha tanto poder en sus manos”, quienes apoyaron la campaña de la alianza Va por Sinaloa, PRI-PAN-PRD, alegan y perjuran de que el gobierno estatal de la Cuarta Transformación ejercerá un poder absoluto y de que Rubén Rocha Moya “por la experiencia histórica” tendrá dos opciones en el ejercicio de su gobierno: autoritarismo y democracia.  

De ese modo, a la ligera, sin elementos para sustentar un análisis profesional serio – acepta sin cortapisas “no sabemos cómo Rocha sopesa tanto poder en sus manos”-, el ex asesor electoral Ernesto Hernández Norzagaray, impulsor de la derrotada candidatura del priista Mario Zamora Gastélum, usó los “engranajes” de los supuestos y de las elucubraciones, saliéndose, además, de las tesis sobre sociología política y democracia, para dar “cuerpo” a una percepción retorcida del proyecto de la 4T en Sinaloa.    

Contra lo que pregona la derecha y la ultraderecha y los voceros del PRI, Rocha Moya ejercerá un poder democrático con sentido humanista y de alta responsabilidad social. Hay que decirlo: la democracia es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. 

La alianza de Morena-Rubén Rocha Moya con el PAS-Héctor Cuén Ojeda ofrece lecturas tranquilizantes del futuro estilo de gobernar de Rubén Rocha Moya, porque Cuén representa la apertura democrática, la inclusión, el rescate de la Educación Superior, la cual colocan en constante riesgo grupos radicales que la apuestan a la anti-academia y al desorden como modo y forma de “gobierno” en las instituciones de enseñanza. El dirigente del PAS empuja un modelo de participación política-gubernamental en donde todos aporten sus esfuerzos y conocimientos en un plan de construcción de un mejor futuro para los sinaloenses. 

La futura administración de Rubén Rocha, a diferencia de los gobiernos del PRI -entiéndase Quirino Ordaz Coppel, Jesús Aguilar Padilla, Mario López Valdez (del PRian), Antonio Toledo Corro y otros más-, dará voz a los sectores tradicionalmente marginados y emprenderá programas para rescatar a la sociedad que por “experiencia histórica” se sabe que aún permanecen en el olvido. Será un gobierno transparente que luchará por la erradicación de la simulación y la corrupción gubernamental.  

Uno de los criterios para calibrar a la democracia es la visibilidad del poder: la democracia es el gobierno que se presenta ante los ojos de todos. Y así será el de Rubén Rocha. La democracia es “el gobierno del poder público en público”, lo opuesto al poder privado y lo contrario a lo oculto. En otras palabras: la democracia se opone al ejercicio oculto del poder político.  

Para dar paso a su alegato del poder absoluto o de “casi” todo el poder absoluto de Rocha Moya, Ernesto Hernández Norzagaray, invita a sus lectores “a volver la vista a las primeras decisiones que está tomando el gobernador electo en Morena, la FGJE y la ASE, (ya que) todas ellas nos dan pistas de lo que viene”, sin aportar elementos de peso que fundamenten su argumento. 

La verdad es que es imposible que el futuro gobierno de Rocha Moya sostenga en el cargo al ineficiente titular de la Fiscalía Juan José Ríos Estavillo para obligarlo a cumplir con el nuevo proyecto de investigación de delitos que permita identificar y dar con el paradero de feminicidas, asalta bancos, robacarros, autores de desapariciones, etc. Estavillo desmanteló la Fiscalía y casi pulveriza la Policía Ministerial, cuyos agentes ni siguiera cuentan con seguro de vida, gastos médicos, uniformes, etc. Rescatar la dependencia responsable de la investigación de delitos es una prioridad, por el bien de los sinaloenses. 

Es urgente también que la 64° Legislatura del Congreso Local opere la salida de la titular de Auditoría Superior del Estado, Emma Guadalupe Félix Rivera, para poder desarrollar una serie de auditorías serias, altamente profesionales, en las dependencias en las que la Comisión de Fiscalización de la 63° Legislatura, que ya se fue, encontró desvíos de recursos y daño patrimonial al erario público. La auditora ha sido omisa en el ejercicio de sus funciones y no cumple a cabalidad con sus obligaciones: depende, en la práctica, del gobernador saliente Quirino Ordaz Coppel, en vez de rendirle cuentas al Congreso Local. 

En las dos dependencias, la Fiscalía y la Auditoría, existen causales para el cese fulminante de sus titulares. El interés de Rocha Moya es que la Fiscalía deje de ser un desvencijado “elefante blanco” y el afán del Congreso Local es que la Auditoría Superior del Estado sirva como instrumento para combatir la corrupción y dar transparencia al manejo de los recursos públicos, no para lo contrario. 

“Al volver la vista” a las acciones que vienen en la Fiscalía y en la Auditoría, como convoca Ernesto Hernández Norzagaray, no se encuentran “pistas” del poder absoluto de Rocha, solo elementos de que se tiene todo el interés de que ambas dependencias cumplan con lo que marcan la Ley Orgánica de la Fiscalía y la Ley Orgánica del Poder Legislativo de Sinaloa.        

En la práctica de la democracia, en las urnas, el 6 de junio el partido Movimiento de Regeneración Nacional, de Rocha Moya, en alianza con el Partido Sinaloense, de Héctor Melesio Cuén Ojeda, ganaron las elecciones y obtuvieron la mayoría calificada de diputados en el Congreso Local – 20 Morena y 8 el PAS -, lo cual servirá para encontrar consensos y procesar nuevos andamiajes legislativos/legales para transformar Sinaloa y desterrar los derroches y latrocinios. Legítimo es que la mayoría de los diputados federales y los Senadores de Morena apoyen el proyecto de la 4T.   

En asuntos partidistas, Norzagaray quiere ver fuera de las jugadas de Morena a Rocha Moya, cuando en la práctica, en los usos y costumbres de la democracia estatal, el gobernador es considerado el primer militante de su partido: en este caso Morena. Quirino Ordaz, Jesús Aguilar Padilla, Francisco Labastida Ochoa, etc., fueron considerados, en su tiempo, los primeros priistas de Sinaloa y controlaron de manera absoluta al PRI y quitaron y pusieron a su antojo a los dirigentes de ese partido a nivel estado y municipal.   

Con la entrada de Morena-Rocha Moya y su aliado PAS-Cuén Ojeda en el gobierno aparecerá la verdadera democracia participativa y el ejercicio del poder democrático, cuyas reglas básicas son la pluralidad y máxima publicidad, mientras que el secreto es la excepción. En el tema de la visibilidad del poder se inscribe, desde luego, el de la opinión pública. La función de la opinión pública como contrapeso es observar el proceder de los gobernantes para interpretar y orientar sus actos.  

Una opinión pública informada, atenta y propositiva siempre es un factor relevante del gobierno democrático. La tarea de la democracia es iluminar los espacios de la vida pública que permanecían en la oscuridad. De darle voz a la sociedad se encargará El Debate, A Discusión, Gremio, Noroeste, Río Doce, Proyecto 3, Mujeres por Sinaloa, La Catedral, Expediente27, El Sol de Sinaloa, Viva Voz y los noticieros de radio y televisión.

Una diferencia fundamental entre la autocracia y la democracia es que tienen concepciones totalmente diferentes del hombre y de la función que, como regímenes, están llamadas a cumplir. Las autocracias o el ejercicio del poder absoluto tienen una idea negativa del ser humano, en tanto que el pensamiento y la acción democrático tiene una visión positiva.