La prensa sinaloense y Rubén Rocha

Álvaro Aragón Ayala 

Si Rubén Rocha Moya ganó la elección por encima de una conspiración periodística-informativa sin precedente en la historia política-electoral de Sinaloa es importante, entonces, desprender hipótesis o análisis sobre lo que podrían ser sus futuras relaciones con la prensa. 

A la sazón, el triunfo de Rochan se entiende por un excelente trabajo de contrainformación y contrapropaganda y la desarticulación de las campañas de difamación y calumnias armadas en el cuarto de guerra y/o “cuarto de luz” del candidato Mario Zamora Gastélum de la coalición PRI-PAN-PRD.  

Obviamente, las redes sociales fueron claves en el posicionamiento de la imagen de Rubén Rocha Moya y significativas para bajar sus mensajes al electorado. La hiperconexión de los ciudadanos dio un toque especial a las campañas.   

El 80 por ciento de los comunicadores de la fuente política de Sinaloa -reporteros, analistas, opinólogos, columnistas, politólogos, etc.-, remaron contra el proyecto Morena-PAS. El 10 por ciento le apostó a la pluralidad o la “imparcialidad” y únicamente el 10 por ciento de los periodistas declararon abiertamente su apoyo al proyecto rochista. 

El candidato de Morena-PAS navegó la campaña sin dinero para apoyar a los periodistas y no le alcanzaron los recursos para comprar espacios diarios o semanales en los medios tradicionales de comunicación. En cambio, el gobernador Quirino Ordaz Coppel dio soporte económico al manejo mediático a favor de la candidatura de Mario Zamora.  

Es substancial diagnosticar lo que ocurrió en la campaña para deducir, así, el trato que pudiera darle Rocha Moya, en calidad de gobernador en funciones, a la prensa en todas sus modalidades tomando como punto de referencia el numeroso ejército de comunicadores que conspiraron contra su proyecto. 

Al análisis hay que agregar los despilfarros económicos en la coordinación de comunicación social del gobierno de Sinaloa, a la cual los diputados locales de Morena le atribuyen un gasto de mil 905 millones de pesos. La oficina de comunicación estatal fue el “remache económico” en el dominio o control de los comunicadores antiRocha. 

Sin embargo, la campaña reveló que no hay comunicadores calificados como únicos líderes de opinión o como insuperables orientadores de las agendas mediáticas. El plan de masificación para construirles a Rocha Moya y sus aliados imágenes malévolas se vino abajo por las estrategias periodísticas del equipo de campaña Morena-PAS y el apoyo de las redes sociales. 

Casi al final de la campaña y una vez conocidos los resultados electorales desfavorables al candidato del PRI-PAN-PRD, los comunicadores antiRocha prefiguraron que el triunfo de la alianza Morena-PAS obedeció al apoyo del narco. La conspiración informativa fue parida en Culiacán en el “cuarto de luz” de Mario Zamora con el apoyo de periodistas “nacionales”.

El relato del narco -con evidentes retazos novelescos- es difundido aún por algunos periodistas, no obstante, a estas alturas, la mayoría de los comunicadores antiRocha mandan lecturas en sus “análisis” u opiniones, en sus columnas, de querer darle la “vuelta a la hoja”. 

La política de comunicación de los gobiernos de la Cuarta Transformación no es solamente receptiva y no encaja en la parálisis de cara a la crítica. Es dinámica. El lopezobradorismo práctica la réplica y la contraréplica y el metaperiodismo. Símbolos de la práctica de la crítica de la crítica o del periodismo “contra” el periodismo son los comunicadores Julio Astillero, Jenaro Villamil, Epigmenio Ibarra, entre otros que defienden al gobierno de AMLO.  

Si la percepción no falla, Rubén Rocha ya tiene el pulso total en materia de comunicación. Sabe que intereses mueven a los disímbolos grupos de periodistas que se unieron contra el proyecto de la Cuarta Transformación y cuáles son sus planes de cara al gobierno que encabezará a partir del 1 de noviembre.  

No son pocos los morenistas que aseguran que algunos periodistas tratan de que la futura administración estatal de la 4T los financie para sobrevivir y regresar por sus fueros en el 2024 apoyando la alianza Va por México, PRI-PAN-PRD, bajo la máxima “los muertos que vos matáis, gozan de cabal salud”. 

En materia de comunicación, Rocha Moya bregará en el nuevo escenario mediático caracterizado por la hiperconexión de los ciudadanos, la inmediatez de las comunicaciones, la sobreabundancia informativa y la democratizado no sólo del acceso a la información, sino también de su producción, que ha dejado ser exclusiva de los medios tradicionales.