Convento en Tlaxcala ya es Patrimonio Mundial: Unesco

Sonia Ávila | El Sol de México

El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO aprobó la incorporación del Convento y Catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Tlaxcala en la Lista de Patrimonio Mundial, que destaca por sus ornamentos arquitectónicos únicos, su torre exenta y su alfarje de estilo mudéjar.

Aunque el nombramiento que hoy recibe se trata de una denominación en modalidad de extensión, pues será Extensión del Bien Seriado Primeros Monasterios del siglo XVI en las Laderas del Popocatépetl, declarados patrimonio mundial en 1994.

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En la reunión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que se realiza de manera virtual, se analizan las candidaturas de inscripción a la lista de Patrimonio Mundial, tanto las correspondientes al año 2021 y las que no pudieron estudiarse en 2020. En el caso de la propuesta del monumento tlaxcalteca, es la única que presentó México en esta ocasión.

El conjunto, edificado por misioneros franciscanos y constructores indígenas en 1526, fue el primero de su tipo en la naciente Nueva España, años antes de la conquista del imperio mexica.

Modelo arquitectónico y social

El convento de Tlaxcala fue el primero de 15 monumentos similares que misioneros agustinos, dominicos y franciscanos edificaron en los vecinos estados de Puebla y Morelos para su expansión “evangelizadora y constructiva”.

Catorce de ellos figuran desde 1994 en la lista de patrimonio de la Unesco como los “Primeros monasterios del siglo XVI en las laderas del (volcán) Popocatépetl”. La inclusión de la Asunción repara este olvido.

“La mano de obra indígena no es solamente una cuestión mecánica, detrás había una visión del mundo, del colorido, de las formas y que se expresa en las construcciones”, explica José de la Rosa, director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Tlaxcala.

Su arquitectura, que sintetiza un cúmulo de influencias estilísticas y técnicas, da fe de “un intercambio de valores humanos considerable” y lo hace “representativo” de un período histórico clave, criterios exigidos por la Unesco.

“Aquí es donde se empiezan a dar los experimentos arquitectónicos para tratar de cubrir esas necesidades que traía la evangelización en nuestro país”, señala Gelvin Xochitemo, arquitecto perito del INAH en Tlaxcala.

Sincretismo y originalidad están plasmados en elementos como la torre exenta, es decir, separada del templo, o su atrio abierto en contraste con aquellos cercados y defensivos de otras iglesias de la época, reflejo del entendimiento entre españoles y tlaxcaltecas.

También destaca su techo artesonado de madera, de fuerte reminiscencia mudéjar, o la pila donde se bautizó en 1520 a los cuatro señores del reino de Tlaxcala, con la presencia del mismísimo conquistador Hernán Cortés como padrino de uno de ellos.

Compromiso para México y Tlaxcala

Para armar el expediente del convento, autoridades y especialistas de la Dirección de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el centro INAH Tlaxcala, consideraron cuestiones técnicas, además del Plan de Gestión del sitio.

En el expediente se destacó los criterios relativos a sitios o paisajes culturales y con los que fue aprobada la candidatura de los Monasterios del siglo XVI fue por atestiguar un intercambio de valor en un área cultural del mundo determinada. También por ser un ejemplo representativo de un tipo de construcción o de conjunto arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre uno o varios periodos significativos de la historia humana.

La directora de Patrimonio Mundial del INAH, Luz de Lourdes Herbert, afirmó que con esta inclusión “se reconoce el propio quehacer indígena en diálogo con el pensamiento europeo, que sobreviven hasta nuestros días a través de estos invaluables monumentos y por consiguiente el espíritu un lugar excepcional”.

En un comunicado, agregó que esto significa un compromiso para México y Tlaxcala, para “diseñar e instrumentar novedosos procesos integrales de conservación y restauración del bien en serie para su permanencia y disfrute de todas las naciones”.

Publicado en El Sol de México