La derrota: votos contra mentiras

En el periodismo la pérdida de la credibilidad va aparejada a la ausencia de vergüenza y profesionalismo. El ex consejero electoral y jubilado Ernesto Hernández Norzagaray se definió desde el principio de la actual contienda electoral como “analista” y “columnista” al servicio y a favor de la candidatura de Mario Zamora Gastélum, candidato del PRI-PAN-PRD. 

Es uno de los que difama y calumnia al abanderado del PAS-Morena, Rubén Rocha Moya y al dirigente estatal del Partido Sinaloense, Héctor Melesio Cuén Ojeda, apostándole al triunfo de la corrupción encarnada en el PRI-PAN-PRD. 

A una semana de las elecciones, Hernández Norzagaray, también jubilado que “incitó” a Mario Zamora a atentar contra la autonomía de la Universidad Autónoma de Sinaloa, se enfrenta a su destino. En las urnas la voluntad popular, los votos de los electores, serán sin duda una manifestación llana y plena contra sus mentiras.  La derrota electoral del candidato del PRI-PAN-PRD será a su vez una demostración de su falta de credibilidad.  

Ernesto es uno de los “periodistas” que con sus ataques pretende, todavía, a una semana de las votaciones, mermar el avance del proyecto PAS- Morena. Se ha convertido en una fábrica de mentiras en serie y en constructor de falsos escenarios políticos con los que busca generar rechazo y odio del electorado hacia Rubén Rocha y Cuén Ojeda. 

Lo fuerte de él es la divulgación de mentiras. Las transmite como su fueran verdades apoyado por otros “columnistas” que cacaraquean o repiten sus falsedades. Si se profundiza en cada una de sus columnas se concluirá que son Fake News con “piel” de supuestos análisis.  

Desde abril, en un artículo que escribí y que tituléA inventar el ‘empate técnico’”, dimos cuenta del fracaso de la campaña de Mario Zamora Gastélum. Aseguramos que en sus ““war room” (…) hay un fuerte olor a cadaverina política y desbandada, y el sonido del estribillo “esto ya no funciona, todo tronó, nada sale bien”, ante la caída estrepitosa en la imagen y la campaña del candidato basada en la frivolidad y la mentira y sostenida por el peso de los compromisos adquiridos entre el PRI-PAN-PRD, partidos podridos de pies a cabeza.    

Sostuvimos, desde abril, que “la campaña y el discurso de Mario Zamora se agotó: les queda el recurso de la mentira, el invento, el insulto, la descalificación. La gente no le cree nada. ‘Su campaña empezó mal y terminó mal’”, dicen quienes dan por muerta la justa electoral del abanderado del PRI-PAN-PRD. 

Indique: “Para ver si pegan, con la ayuda de columnistas y expertos en ‘persuadir’, en ‘orientar’ al lector de periódicos y redes digitales, preparan ‘aceleradamente’ el falso ‘empate técnico’ entre Zamora y Rubén Rocha”.  

Mientras –agregué- “la difunta campaña zamorista se hunde más y más metros (bajo tierra) y sube la aceptación popular de Rocha y el puntaje en las encuestas verdaderas, funcionarios del Tercer Piso del Gobierno Estatal y los “padrinos” de la Ciudad de México pagan y compran falsos sondeos de opinión, para irlo colocando poco a poco en un ‘empate técnico’ con Rocha para hacer creer que la competencia el día 6 de junio se dará entre dos contendientes (…)”.  

Y recalcamos: “el mentado “empate técnico” es más falso que el albañil chapucero que tapa con agua el agujero…” 

A una semana de las votaciones, la estrategia del “empate técnico” no funcionó. Las encuestadoras serias siguen perfilando a Rocha Moya con 12, 14 y hasta 16 puntos de ventaja sobre Mario Zamora. Eso sí, circulan unas encuestas “patito” de empresas que nadie conoce que inventan el “empate técnico”, pero nadie les cree. Son tan chafas que solo causan risa. 

Ernesto Hernández entró en un “pleito mediático” con Pitágoras, el padre de las matemáticas, y con Diofanto de Alejandría, padre del álgebra maestral: en su más reciente y mentiroso “análisis” discurre alocadamente sobre el segundo debate electoral y ofrece datos increíbles, sumas y restas, distorsionando, como es su costumbre, la realidad electoral. 

La verdad es que Rocha Moya ganó los dos debates, ganó en todas las encuestas serias y está cerrando con reuniones y mítines, con miles de asistentes, en cambio, Mario lo hace con cientos de personas. De miles a cientos hay una gran diferencia. 

La anunciada derrota de Mario Zamora Gastélum será para Ernesto Hernández Norzagaray su propia derrota, una más de muchas que ha ganado a pulso por la “efímera gloria” de sus difamaciones y calumnias, solo aplaudidas por los perversos que en esta ocasión serán derrotados por el poder de los votos o la voluntad ciudadana.  

El 6 de junio ya está cerca…. 

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