La nueva era: “Las cizañas de Ceceña” con la tinta de corrupción caricaturesca

El escenario ha cambiado: El presidente Andrés Manuel López Obrador precisa que la crítica es de ida y vuelta y los críticos son criticados. Hay quienes se llaman agredidos. Incluso, los difamadores se llaman difamados y exigen que se les respete su libertad de expresión intentando coartar la libertad de otros, pretendiendo sumir a sus críticos en la obscuridad del silencio. Vale colocar en la mesa del debate este artículo que en diciembre del 2015 desató la locura y la furia política de los “dueños de la verdad” de Culiacán 

El monero Gilberto Ceceña recibe dinero de Poder Público. Sí. Puede definirse a la perfección como un empresario que usa el periodismo, la caricatura, para negociar y aruñar de forma soterrada el presupuesto público e incursionar como “asesor en empresas privadas”. Que guarda una distancia aparente con los dueños del dinero para no mostrar su verdadero rostro: el de la corrupción. 

Se escuda en su disfraz “ciudadano”, libre, expresivo, para armar paquetes publirrelacionistas y e intentar sobrevivir sin mácula social. Es sí, es un “irreverente sometido” que solo se ablanda ante el poder empresarial que le da dinero. 

Gilberto Ceceña Nuño es tan solo un negociante natural y diestro con habilidades de “monero” y figurín. Es el creador de “Las cizañas de Ceceña”, montajes caricaturescos para cuajar negocios directos o a traspatio. 

Intercambia el manejo de la agenda empresarial montada en la ficticia idea ciudadana del Consejo para el Desarrollo de Sinaloa (Codesin), por aparentes críticas independientes. Sacrifica su credibilidad en el peso de las facturas concedidas. 

Facturas pendientes 

Su manejo al interior de Codesin es una manera “inteligente y limpia”, de no dejar huella visible del destino del dinero público que recibe del Gobierno del Estado. “El Cizañas” se dice luchador incansable contra la opacidad de los aparatos gubernamentales, menos en los que él fungió como consejero y cómplice en la figurilla de prosecretario de la zona regional centro de Codesin. 

Se hinca definitivamente en ese confesionario ficticio sin apuntar la verdad completa. Para maquillar, con pinceladas, la verdad. 

La operación de estrategias de publicidad y mercadotecnia, ofertando productos y servicios diversos como diseño gráfico, asesorías, campañas, convierten a “Ceceña Producciones”, en la agencia publicitaria más conocida y reconocida por sus “pulsaciones” y “debilidades” por el dinero que privan por encima de las teorías de la prensa de responsabilidad social y participativa democrática que presume el supuesto artista en sus redes sociales. 

Ceceña Nuño echa destreza de sus infidelidades y afinidades ideológicas, que más que estar cerca del priismo o el panismo, le aprueben ser una figura de peso, temido por su mano dibujante, en el mundo empresarial. 

Su fin solo es el negocio. 

Su deslizamiento en esos círculos, le permiten condicionar férreamente, so pena de ser criticados por medio de “monos”, en el Consejo Sinaloense de Hombres de Negocios. Ese modus operandi ve a ese organismo y a Codesin como mercados sometidos, abiertos a su tinta y al “moche” empresarial facturado. 

Con su voz pausada y detrás de sus lentes de fondo de botella es también usufructuario moral del Movimiento Familiar Cristiano. A pesar de las “mea culpas” su constricción lo ubica en el tramo del engaño a la extorsión periodística. 

Rendición de cuentas y transparencia, sí. Siempre lo pide. Pero le gusta como el dicho mexicano: “hágase la ley en los bueyes de mi compadre, pero no en los míos”. 

La verdadera transparencia 

Las evidencias le quitan la cara de exquisito. Es rendición de cuentas. Exhibición de la doble moral.  

Son diversas facturas de Gilberto Ceceña Nuño que se exhiben en una respuesta a solicitud de información del Consejo para el Desarrollo de Sinaloa (Codesin), las que lo muestran como juez y parte.  

Esos documentos lo descubren como un periodista que cobra sus servicios como empresario del ramo de la publicidad y la mercadotecnia y que perdona sátiras a uno de los organismos más criticados por su opacidad en el manejo de los recursos públicos como es Codesin, gestionando además pagos para la empresa periodística en la que publica sus colaboraciones. 

Gilberto intercambia su adhesión libertaria por facturas “jugositas” y muy comprensibles. 

Facturas que lo hunden 

La factura 3438 de Ceceña Producciones, Gilberto Ceceña Nuño, persona física con actividad empresarial y profesional, del primero de octubre del 2013, confirma el uso de la caricatura con fines lucrativos. Escudado como prosecretario del Codesin, cobró servicios para aplaudir caricaturescamente la labor de ese organismo. 

La factura del caricaturista 

La suma de 19 mil 549 pesos por concepto de Herramientas de promoción de Alianza por la Competitividad no dejan lugar a dudas. 

El caricaturista nacido en Los Mochis obtuvo por la elaboración de un power point 12 mil 850 y el diseño de un folleto díptico media carta de 6 páginas la cantidad de 4 mil pesos, ambos más IVA. 

Más datos del “honorable” 

Otra de las respuestas de información a “Infomex Sinaloa”, fechada en abril del 2015 que aparentemente va dirigida a “Sancho Panza” con número de folio 00193915 y que contestó Codesin el 8 de mayo, muestra los detalles de las operaciones que tiene el caricaturista “independiente” de apoyos gubernamentales con el Consejo para el Desarrollo de Sinaloa. 

Tan solo en ese documento el reporte oficial de Codesin indica que Ceceña Nuño recibió en el año 2011 la cantidad de 58 mil pesos por la conceptualización del Proyecto Acuario Mar de Cortés. El dinero de Codesín dice la propia página del organismo es dinero público, del gobierno del estado que se obtiene de un porcentaje del impuesto sobre la nómina. 

En el año 2013, el mismo reporte, precisa que le dieron la suma de 127 mil 600 pesos por el Plan de Mercadotecnia Social de la Alianza para la Competitividad del Consejo para el Desarrollo de Sinaloa. 

En esas fechas efectuaba la operación Caballo de Troya, como prosecretario de Codesin, y conocía las entrañas y la operación de ese organismo y aprovechaba sus recursos para realizar auto asignaciones. 

No cabe duda, es rendición de cuentas. Y aún hay más: Un mar de facturas extendidas por sus protegidos de la esfera pública y privada. El escándalo de la corrupción de “Las Cizañas de Ceceña”. 

Reporte de Codesin año 2010 y 2011 

Reporte de Codesin sobre proyectos del 2013. Cizañear para contratar. Como ya lo escribió el abogado y periodista Marcial Pompa en Proyecto 3. Gilberto Ceceña ablanda con sus monos y figurillas a los “feligreses potenciales” para que paguen contratos a su empresa Ceceña Producciones: “Quien paga contratos de publicidad a su agencia Ceceña Producciones recibe la gracia de una caricatura grandilocuente. Positiva, dice él. Quien se niega a entrarle a su empresa es ridiculizado. Denostado. Exhibido y difamado con sus monos. Todo raya en un descarado proceso de extorsión”. 

“Ceceña está metido de lleno en la ‘comercialización’ de sus caricaturas, pero que entienda: nosotros jamás vamos a contratar publicidad para que no nos caricaturice”, puntualizó. El que paga manda. Punto. 

Llegó la Cuarta Transformación; arribó a México una nueva era en el ejercicio del periodismo lo cual incomoda a los beneficiarios del Poder. Hay comunicadores y caricaturistas que se llaman agredidos, violentados o difamados porque se les denuncia y exhibe cuando publican mentiras o son agarrados in fraganti en actos de corrupción. Apelan a su libertad de expresión para protegerse de investigaciones y no ser blanco de la crítica. Son tan osados que buscan la “protección” de organismos internacionales para que se censure o se abra proceso contra quienes, desde otro ángulo y óptica, ejercen también la libertad de expresión y practican, incluso, la crítica de la crítica o el análisis del análisis que tanta falta hacía en México y Sinaloa para enriquecer el ejercicio periodístico. 

Eduardo Sánchez Encinas

Proyecto 3/Voces que Rompen el Silencio