Agitación electorera para “perredizar” a la UAS

Un grupúsculo de diputados locales y tres diputados federales de Morena que buscan la reelección, encabezados por la Senadora Imelda Castro Castro y el alcalde de Mazatlán, Guillermo -El Químico- Benítez, intentan vetar el derecho a la participación política-electoral garantizado por la Constitución a los universitarios afiliados al Partido Sinaloense por un supuesto pacto para apoyar al candidato de Morena, Rubén Rocha Moya. Imeda Castro fue dirigente estatal del PRD cuando éste partido era controlado por el gobernador del PRI, Juan S. Millán Lizárraga y en la UAS predominaban la izquierda comunista y la izquierda perredista. En la asonada contra la UAS argumentan motivos de dominio político; sin embargo, los morenistas reeleccionistas “protegen” u ocultan el control político que ejerce el gobernador del PRI Quirino Ordaz Coppel en la Universidad Autónoma de Occidente, la UAIM, la Escuela Normal Experimental del Valle del Fuerte, la Universidad Pedagógica de Sinaloa, el ICATSIN, Conapel, Cobaes, etc., cuyos rectores y directores operan para la alianza PRI-PAN-PRD a la que se enfrenta ya el candidato de Morena. En las escaramuzas legislativas se han lanzado acusaciones sobre la “compra” de legisladores de Morena por parte del gobernador Quirino Ordaz.    

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Discursos demenciales, peyorativos. Las palabras hacen al monje. La altisonancia del viejo perredé desfila como mole destructiva en las bocas de ganso. Son oportunistas de carne y hueso que se parapetan en las solapas de la Cuarta Transformación para destruir hornas. Les es políticamente rentable difamar y calumniar. 

El político es fruto de su discurso, de su visión y manera de explicarse el mundo, el poder, la política, la familia, los sueños. Cuando es mala la entraña se expresa la beligerancia y se usa a la vez un escudo verbal para autonombrarse intachables luchadores “sociales”, pese a que sus trayectorias sean estigmatizadas por la corrupción y los trinquetes políticas.  

¿Ya somos el PRD versión recargada?, inquiere, respecto a la “evolución” de Morena, Pedro Agustín Salmerón Sanginés, historiador mexicano, experto en el estudio de la Revolución mexicana. Salmerón es militante de izquierda desde 1988, cuando se afilió al Partido Revolucionario de los Trabajadores. Después de militar en diversas organizaciones, en 2012 se sumó a Morena. 

Agustín Salmerón ha revelado una alianza cupular con un objetivo preciso: la Presidencia de la República en 2024. “Las maneras y formas que revisten los primeros pasos de este asalto a la Presidencia revelan que, si lo logran, Morena no sólo será el PRD recargado, sino incluso algo peor; y que, en 2024, como en 1940 o como en la capital en 2006, se daría un giro a la derecha en materia política, económica y social”. 

De Juan Figueroa a René Bejarano 

La perredización de la UAS floreció de 1990 hasta el 2004. En la vieja era universitaria el PRD abrevaba del desmadre en el campus y convivía con el PRI y el PAN bajo una negociación de facto. Imelda Castro no fue trabajadora universitaria formal, pero si penetraba al interior del alma mater para agitar y concientizar a las “masas estudiantiles” siempre bajo la tutela del líder estatal del PRD, Juan Figueroa Fuentes, quien la ayudó a forjar su carrera perredista.  

El PRD mantenía su “capital” o reservorio político en la UAS. Operaba en sus entrañas y de ahí jalaba estudiantes y maestros a sus reuniones y mítines. No fueron pocos los líderes perredistas que tomaban escuelas o hacían plantones si no se les cumplían sus caprichos. Del 2004 para atrás, la historia universitaria se escribió con las letras de la izquierda comunista y de la izquierda del PRD.  

En la UAS privaba el desorden, la borrachera y las cíclicas “elecciones masivas” que colapsaban la vida académica de la institución. La izquierda comunista y perredista alimentaba los paros y las huelgas. Para ejercer “presión”, en la tensión de sus jugadas políticas externas, los líderes del PRD sacaban a los estudiantes y maestros “rebeldes” a la calle a protestar y cerrar calles y a lanzar denuestos contra todo tipo de autoridades. La carencia de presupuesto universitario retrasaba el pago de las quincenas a los trabajadores académicos y administrativos. 

Pero en la operación política del PRD, atrás y enfrente, figuraba un personaje del PRI: Juan S. Millán Lizárraga, el gobernador que supo domeñar a la izquierda metiéndolos a la nómina secreta o bien cediéndoles migajas del poder.  

Así, con la autorización de Juan S. Millán, con el apoyo de Juan Figueroa Fuentes y un acuerdo con Audómar Ahumada Quintero, Imelda Castro Castro fue ungida para el periodo 2005-2008 en la dirigencia estatal del PRD, etapa que se caracterizó por el tráfico de las candidaturas a alcaldes y diputaciones locales, lo cual aceleró el resquebrajamiento del perredismo. Las finanzas del Sol Azteca fueron saqueadas. Imelda dejó al perredé sumido en la quiebra. 

Durante el 2005 al 2008, precisamente bajo la gestión al frente del PRD de Imelda Castro, el Sol Azteca perdió fuerza y presencia en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Pese a los ataques enfermizos, furibundos contra la institución, nació y sobresalió una nueva corriente universitaria que le apostó a una reingeniería total de la UAS para dar paso a la academia y la ciencia, generando condiciones de estabilidad y gobernabilidad, dejando atrás el desorden y los paros locos de escuelas.  

Así, desacreditada y sin fuerza, en el 2016, meses antes de fallecer Figueroa Fuentes, Imelda Castro mandó señales de su cercana deserción del PRD. Ya como integrante de la Corriente de Izquierda Democrática de René Bejarano Martínez –El Señor de las Ligas-, se unió en Sinaloa a la organización del Movimiento Nacional por la Esperanza pegado al proyecto de Andrés Manuel López Obrador.  

En julio del 2017 falleció Juan Figueroa e Imelda decidió entregarse por completo al “Señor de las Ligas”. Es René Bejarano quien la presenta y afilia a Morena y es él quien la convierte en Senadora de la República, bajo un plan: ir por la gubernatura de Sinaloa en el 2021.  

El proyecto de René Bejarano e Imelda Castro Castro falló. Reventó. Hoy, con un discurso incendiario que revela la estrategia perredista en las entrañas de Morena, Irma, la Senadora de la República, se escuda en el sonsonete del “rescate” Universitario para intentar descarrilar a Rubén Rocha Moya, candidato de Morena al gobierno del estado. 

Imelda alberga viejos rencores y deseos y venganza y para chantajear a Rocha amenaza con desestabilizar a la UAS, al viejo estilo, al modo y forma del viejo PRD, porque ahí universitarios en activo que militan en otro partido congenian con la candidatura de Rocha. Sueña y agita con la intención de al alma mater al pasado del desmadre. Quiere postrada a sus pies a la institución… 

Proyecto “loco” para hundir a la UAS  

La nueva universidad es desprestigiada por quienes son devorados por sus ambiciones políticas, por resentidos porque la modernización de la UAS acabó con paros locos, huelgas, movilizaciones externas de académicos y administrativos para bloquear calles y tomar dependencias de gobierno; irritados porque se mandó al baúl negro de la historia el uso de universitarios para promover el “levantamiento” de campesinos contra los agricultores y de los obreros contra los empresarios.  

Los sinaloenses no le apuestan al retorno de esa Universidad ni al regreso de ese estilo de “democracia universitaria” que rayó en el libertinaje. Tampoco mandan a sus hijos a que se les alimente el espíritu de “rebeldía” malentendida. La UAS del nuevo siglo no es la de los años 80 o 90. Tampoco la del año 2000. Es inverosímil intentar volverla al pasado. No encaja el viejo modelo con la intensidad con la que el gobierno federal ajusta las políticas en materia de educación superior.  

El modelo de Universidad perredista que “promueve” la Senadora de Morena, Imelda Castro Castro, no es el de la transparencia ni la rendición de cuentas. La Cuarta Transformación no concuerda con el “nuevo modelo loco” universitario al que incita “entrarle de lleno” el alcalde de Mazatlán, Guillermo -El Químico- Benítez. La nueva UAS pasa por los filtros de las Auditoría Superior de la Federación y por la Auditoría Superior del Estado y por las revisiones y evaluaciones académicas de la SEP y de organismos nacionales e internacionales.     

Los interesados en cobrar afrentas y “meter a sus proyectos” a la UAS desconocen a fondo su operación. Por lo tanto, no pueden modificar lo que no conocen, salvo que su intención sea hundirla o meterla en un proceso regresivo. Hoy, la autonomía universitaria se escribe en la épica de indicadores, centrada en mostrar datos sobre el desempeño, calidad, prestigio o impactos de las universidades sobre sus entornos locales, nacionales o internacionales.   

Dada su esencia, no son las fuerzas “foráneas”, los grupos de agitación política electorera quienes fijarán la agenda universitaria. La UAS es de y para los Universitarios. La UAS es un todo, un gran proyecto, en la que coexiste la crítica, el humanismo, la reflexión, la academia, la ciencia, las bellas artes, la tecnología y el deporte.   

Es falso el discurso del “rescate” universitario. Es narrativa política demencial, prepotente y abusiva. Es incoherencia electorera de quienes tratan a toda costa de “ganar prestigio” a base de insultos y descalificaciones al viejo estilo perredista. 

Alcalde usado para el ataque 

El coraje y la soberbia ciega: el alcalde de Mazatlán, Guillermo -El Químico- Benítez Torres-, ingresó al ejército de los tontos útiles. Fuera de la jugada de Morena por el gobierno del estado, pasado por un “lavado de cerebro”, el presidente con antecedentes de no comulgar con las mujeres que le exigen que cumpla cabalmente con sus funciones fue consentido por la Senadora Imelda Castro Castro para usarlo el sábado en un thriller de ofensas contra la Universidad Autónoma de Sinaloa.   

Así, bendito entre todas las mujeres, las diputadas locales y federales aplaudieron rabiosas al “Químico” Benítez. El discurso del munícipe rayó en lo demencial.      

Durante su cierre de campaña en Mazatlán, en el 2018, el entonces candidato de la fórmula al Senado de la República por la coalición PRI-PVEM-PANAL, Mario Zamora Gastélum dijo en su discurso: “alguien me dijo que había un químico que no ha tratado bien a las mujeres… pero aquí hay quien las defienda y a chingar a su madre ese químico”. Ya, en aquellos días, El Químico Benítez ofrecía en calidad de candidato de Morena a la alcaldía los peculiares rasgos de político misógino.  

En diciembre del 2020, el presidente municipal mazatleco fue sancionado por el Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa por violencia ejercida hacia la síndica procuradora Elsa Bojórquez Mascareño. El nombre del aún aspirante morenista a la gubernatura de Sinaloa se integró al Registro Nacional de Personas sancionadas en materia de Violencia Política Contra las Mujeres del Instituto Nacional Electoral, por lo que quedó impedido de participar en el proceso electoral de 2021.   

La funcionaria municipal lo denunció por no respetar la facultad que su puesto le demanda, al ratificar en cabildo a Rafael Padilla al frente del Órgano Interno de Control, sin tomarla en cuenta, informó el magistrado presidente, Guillermo Torres Chinchillas. “Se declara la existencia de violaciones al derecho político electoral de ser votado en la vertiente del ejercicio del cargo por la realización de actos y omisiones que constituyen violencia política contra las mujeres en razón de género y acoso laboral en contra de Elsa Isela Bojórquez Mascareño, síndica procuradora del municipio de Mazatlán, Sinaloa”, dijo.    

El sábado, El Químico Benítez fue apapachado por diputadas locales y federales que se movieron bajo los dictados de la Senadora Imelda Castro Castro, quien aprovechó el coraje y la soberbia del “Químico” por no ser nombrado candidato de Morena al gobierno de Sinaloa para usarlo en sus ataques contra la UAS. Bendito él entre todas las mujeres, purificado por las damas morenistas, al alcalde misógino le sobró cuerda y ya se eleva como el “nuevo mesías” que va a “rescatar” a la Universidad. El “lavado de cerebro” fue de alto calibre. El alcalde enloqueció.  

El poder y la enfermedad mental   

A Eurípides se atribuye una frase lapidaria, aquella de que los dioses vuelven loco primero a aquel a quien quieren perder, “como ocurrirá con Ricardo III, ‘alguien criado en sangre, y en sangre asentado’”.  

El alcalde de Mazatlán, Guillermo –El Químico- Benítez, y la Senadora Imelda Castro Castro, llegaron al Poder en el 2018 por el “arrastre” de la figura de Andrés Manuel López Obrador. El discurso repetitivo y agresivo contra la corrupción de los regímenes priistas y panistas, hipnotizaron a las mayorías sinaloenses.  

Obrador llevó los votos a las urnas que garantizaron el triunfo del Químico Benítez y de Imelda Castro. La victoria los transformó. A casi 3 años de aquellas elecciones, se sienten iluminados, “representantes del poder popular”. Seres llamados y tocados por el Todopoderoso.  

El éxito electoral aplastante del 2018 les enajenó los sentidos y cambió radicalmente sus conductas. Son sordos a las voces o los clamores de cordura del resto de los mortales. Ambos pronuncian discursos demenciales, fuera de todo contexto. Rayan en la esquizofrenia.   

El Químico e Imelda obedecen a sus propias obsesiones, siembran y cultivan dislates. Son rehenes del síndrome de Hubris, padecimiento mental, viejo y persistente, un trastorno de la personalidad que no se da sino en el medio de cultivo del poder, que lo activa y exacerba. Son víctimas de un “poder” narcisista, y lo único que vale para ellos es la búsqueda obsesiva de un lugar en la historia actuando como “armas de destrucción masiva”.  

Los dos han perdido todo contacto con la realidad.  

Álvaro Aragón Ayala

Proyecto 3