El debate: un Santamaría para el halago

Se podría considerar hasta “natural” que en Noroeste, propiedad de millonario Manuel Clouthier Carrillo, lo lisonjeen con cordura, pero resulta grotesco, risible y hasta ridículo, que en el diario se pierda toda mesura para halagarlo místicamente y no se mencione ni siguiera el concepto de plutocracia por parte de un “periodista”, que blasona de intelectual, y cuya formación lo obliga a ofrecer luz, no obscuridad, no mentiras, en este proceso electoral.

Sin embargo, si Noroeste es del plutócrata Manuel Clouthier – que tiene gran poder o influencia debido a su riqueza-, es simple y fácil -no puede ser de otra manera- que sus trabajadores, que sus “articulistas” o “analistas”, le concedan un trato mesiánico, con dones de superdotado en el debate público, que le adjudiquen una inteligencia por encima de todo político habido y por haber, pero lo que es una vergüenza es que quienes lo echan porras sean “escritores” o “periodistas” que el mismo insultó o descalificó.

Tiempo atrás, el año pasado, Manuel Clouthier Carrillo, desacreditó a Arturo Santamaría, que escribe en Noroeste- repito: propiedad de propiedad de Clouthier-, y sembró la percepción entre los sinaloenses de que es un “periodista” sin principios, amén de que se le conoce como “escritor” de fábulas sobre narcotráfico y fomentador de la narcocultura o la anticultura en Sinaloa.

Manuel Clouthier Carrillo lo acusó públicamente de amanuense del ex gobernador Juan S. Millán Lizárraga (Amanuense: Persona que tenía por oficio copiar escritos, pasarlos a limpio o escribir a dictado).

Clouthier encolerizó porque su trabajador/colaborador escribió el libro “Juan S. Millán, auge y declive del Maximato en Sinaloa”, al que el propio amigo de Santamaría, Ernesto Hernández Norzagaray, otro “amanuense” –pero este de Clouthier, calificó de “una mezcla rara donde el ego intelectual no estaba ausente”.

Con los antecedentes de novelero, de inventor de personajes (ficticios) -lo comprueban sus narconovelas-, el biógrafo y amanuense de Juan S. Millán, como lo calificó el propio Manuel Clouthier, Santamaría es conocido en los círculos políticos de Sinaloa por crear y recrear escenarios falsos, por difundir mentiras y medias verdades.

En su artículo del sábado, respecto al debate, publicado en las páginas de Noroeste, periódico, repito, de Manuel Clouthier, el amanuense de Juan Millán – sic Clouthier-, dijo que su patrón, dueño del periódico “mostró las tablas que ha adquirido en su paso por la Cámara de Diputados. No exhibió tan sólo su conocido temperamento, sino también experiencia e información precisa de los temas que ese día se discutieron. Dejó ver, sin duda, que sería un buen Senador”. No se podría esperar otra cosa de Santamaría.

Escribió que Rubén Rocha se presentó con una personalidad más reposada y cuidadosa que sus dos contrincantes, y se vio en desventaja en el tema agrícola porque Clouthier y Zamora conocen a fondo ese tópico, uno por ser un empresario que ha incursionado en esa actividad, y el otro porque ha sido funcionario de la misma”. Ni por asomo dijo que Clouthier va económicamente en picada y que “truena” los negocios que le heredó su padre el Maquío Clouthier del Rincón ni que Noroeste por mala administración adeuda más de 100 millones de pesos al SAT (SHyCP).

Luego obviamente descalificó a quien tendía que descalificar. Que para eso se planeó la elaboración o el invento del artículo sobre el debate. Para descalificar al personaje a quien todos quieren y sueñan con derrotar. De rodillas,  Santamaría calificó a Clouthier, como “un parlamentario experimentado” ¡Mas porras máistro!

Consideró que “el PRI no hace campañas sin el respaldo de las estructuras de gobierno y las del corporativismo sindical. No obstante, su problema más grande (de Mario Zamora) es el desprestigio del tricolor y el poco arrastre de su candidato presidencial. Ser amigo cercano de Meade le ganó la candidatura, pero no punch ni carisma, del que carece el candidato no priista del PRI.

Arturo Santamaría Gómez que exhibe cada vez que tiene oportunidad su doctorado en sociología por la UNAM y presume que ha sido profesor en la California State Univercity y en la Universidad de Buenos Aires (UBA), oculto datos importantes: el de la plutocracia

La plutocracia es un tipo de gobierno oligárquico, es decir, donde pocos toman las decisiones por muchos, cuya élite gobernante es también la élite económica. Se trata del gobierno de los sectores ricos de la sociedad, siempre minoritarios en comparación con los pobres. Manuel Clouthier encaja a la perfección en el término plutócrata. Es miembro de la realeza económica de Culiacán. Heredero de una millonaria fortuna y del periódico Noroeste. Nació en pañales de seda.

La plutocracia no obedece a ninguna teoría política, sino que consiste en una misma democracia republicana en cuyo funcionamiento tiene un excesivo protagonismo el estrato más acaudalado de la sociedad. Una plutocracia será, entonces, un gobierno de los ricos y para los ricos. Y Manuel Clouthier es excesivamente rico tanto así que sus negocios quiebran y el sigue dándose vida de Sultán.

El rasgo distintivo de la plutocracia es el manejo de los poderes públicos a favor de los intereses particulares de la élite económica de la nación, sea cual sea el mecanismo de participación o el sistema político en cuestión.

Una característica de la plutocracia es el manejo tendencioso de los medios de comunicación, para favorecer los intereses de la élite mediante la manipulación de la opinión pública. Esto se debe a que muchos consorcios informativos locales o trasnacionales pertenecen a grupos empresariales más o menos visibles. El de Noroeste es un grupo muy visible.

Para cerrar: la sociedad pensante de Sinaloa está revolcándose de la risa con los intentos de Clouthier por fabricarse una nueva figura política, apoyado por su periódico Noroeste y por Arturo Santamaría, “periodista” de poca vergüenza, a quien calificó que amanuense (biógrafo o escritor) de Juan S. Millán.