La DEA, Roberto Cruz y Lucero Sánchez

Hay fortunas  inexplicables. Relaciones tormentosas que se rompen y enloqueces. Ambiciones enfermizas por el poder. La amalgama de estos “fenómenos” desquició al diputado Roberto Cruz Castro.

Cruz Castro ha amasado en los años que tiene en Sinaloa un dineral desproporcionado. No son pocos los que presumen que la procedencia de su riqueza va más allá de las gestiones que realiza a empresarios y político-empresarios para que obtengan los “favores” de los gobiernos panistas.

En funciones aún de asesor del gobierno de Sinaloa, Roberto Cruz Castro, fue el operador del “destape” de su amiga Lucero Guadalupe Sánchez como diputada del Partido Acción Nacional, a la que se le llegó a conocer con el mote de “La Chapodiputada”.

Lucero formaba parte de los cuadros políticos con los que Roberto Cruz pretendía obtener mayor financiamiento para impulsar su proyecto en pos de la gubernatura de Sinaloa abanderado por el PAN. Fue así que le abrió las puertas de par en par en Acción Nacional y la enlazó con sus dirigencias.

Dado de que su “porte” y “pasaporte” político era prácticamente desconocidos, Roberto Cruz “acercó” a la aspirante a Lucero al Partido de la Revolución Democrática, cuyos dirigentes aceptaron su postulación, dado que a esas alturas aun caminaba la alianza PAN-PRD que llevó al poder a Mario López Valdez, gabinete del que formó parte Cruz Castro como asesor de cabecera y secretario de Desarrollo Económico.

Luego trianguló una y otra vez la petición de apoyo a la candidatura de Lucero Sánchez al PAS, que la que se le respaldó bajo las reservas del caso pues prácticamente era una desconocida. Las dirigencias del PAN la avalaron argumentando que la señora traía todo el respaldo del “asesor”.

El plan de Roberto Cruz “tronó” cuando se descubrieron las relaciones, en funciones de diputada local del PAN, de Lucero Sánchez, con Joaquín –El Chapo-Guzmán Loera. Pero maniobró aprisa para quedar ajeno a la relación con la legisladora a la que se le conocía ya como la “Chapodiputada”.

Para salvarse de la quema, en el 2016 en pleno proceso del “destape” de los candidatos al gobierno de Sinaloa, tuvo que negociar con PRI, y aportar ideas para desatar una guerra mediática contra figuras del propio PAN y del PAS y del gobierno de Mario López Valdez.

Para sacudirse a sus competidores del PAN, a sus propios “amigos”, usó a los medios para culpar a connotados panistas de haber postulado como candidata del partido albiceleste a Lucero Sánchez y amenazó con señalar como padrinos de la legisladora a la dirigencia nacional del blanquiazul.

Para callarlo le tuvieron que cederle una candidatura a diputado plurinominal, aunque de antemano se sabía en el PAN que el real  “padrino” de Lucero lo era Roberto Cruz. Todos guardaron silencio por temor a un atentado. Uno, no querían meterse en acusaciones o contraacusaciones en las que figuraba el nombre de Joaquín Guzmán, y dos, desconocían y desconocen las relaciones perversas de Roberto Cruz, pero si se les hace sospechoso la fuerte cantidad de dinero que posee.

En plena faena de los “destapes” del 2016, empleitado con su “manager” y “amigo”, Mario López Valdez, y con Gerardo Vargas Landeros, quien operó su despido de la secretaría de Economía, Roberto Cruz sostuvo una serie de reuniones con gente del PRI aportando “información” sobre lo que él llamaba la relación de Malova y Gerardo Vargas Landeros con Lucero Sánchez.

La información usada por el PRI, difundida en medios nacionales y locales, frenó el proyecto de postulación de Gerardo Vargas Landeros como candidato del PRI al gobierno de Sinaloa y “acorraló” periodística y políticamente a Mario López Valdez.

Encarrilado en su ambición por cobrar venganza por haber sido despedido del gabinete malovista y por no haber sido postulado candidato del PAN al gobierno de Sinaloa, con la candidatura a diputado pluri en su bolsa, Roberto Cruz participó en el descarrilamiento de la alianza PAN-PAS, inventando que el PAS había postulado la candidatura de Lucero Sánchez.

Para ayudar al PRI en el “triunfo” de Quirino Ordaz Coppel, Roberto encauzó, promovió, junto con los “cerebros” del PRI traídos de México, una “guerra sucia” con la fabricación de videos y falsa información contra el PAS, y “periodicazos” y “columnazos”, también, contra otros blancos definidos: la dirigencia estatal del PAN, Gerardo Vargas Landeros y  Malova.

Una vez amarrado otros acuerdos en lo oscurito, Roberto Cruz se concentró en ayudar al PRI, no a su partido, el PAN, y en intentar  “reventar” al PAS. Una vez logrado su cometido, pensaba, él se convertiría en diputado pluri y en el líder único que habría de entablar las negociaciones con Quirino, por el lado del PAN, por la gobernabilidad de Sinaloa.

Su idea era convertirse en el amo y dueño del Partido Acción Nacional en Sinaloa. Su plan falló: si ganó el priista Quirino Ordaz Coppel, pero el Partido Sinaloense, pese a la campaña de “destrucción masiva” que se realizó en su contra logró colocarse como la segunda fuerza política de Sinaloa, ganando 6 diputaciones y tres alcaldías, hecho histórico en la vida política de Sinaloa.

Si ganó Quirino Ordaz pero por su proclividad de Roberto Cruz a la traición y a maquinar perversidades, el gobernador desechó.

No es una novedad de que Roberto Cruz Castro quierae revivir el  caso de la “Chapodiputada”. Le quiere volver a sacar jugo político al escándalo. Es probable que vuelva a culpar a sus compañeros del PAN para sacarlos del reparto de candidaturas a diputados, alcaldes y Senadores: y es muy posible que use el caso otra vez contra  Malova y Gerardo Vargas.

Por lo pronto, vuelve a la carga contra el PAS, pero el tiro le sale otra vez por la culata, por atrás, porque la DEA y el  Departamento de Justicia agotaron ya las líneas de investigación en torno a las dirigencias del PAS y no encontraron nada, ninguna relación, ni política, ni de negocios ni amistosa con Lucero Sánchez, presa en los Estados Unidos. Tampoco encontraron vínculos con personajes del “otro Sinaloa”.

El tiro le sale por la culata a Roberto Cruz porque el manoseo de información falsa en relación a los vínculos de la “Chapodiputada”, llevó a la DEA a abrir nuevos canales de investigación, para saber del porqué del interés de desviar la atención de este caso de narcopolítica.

Así salió a la luz el nombre de Roberto Cruz, como persona que operó realmente el “destape” en el PAN de Lucero Sánchez como candidata a diputada, y como político que amasa una cuantiosa fortuna.

En la ciudad de Washington donde la investigación, testigos y fiscales y la DEA que conocen el caso, han centrado su interés en el uso de los recursos financieros de Lucero Sánchez y específicamente en su relación con Roberto Cruz.

El juez federal de distrito, Brian Cogan, afirmó que investigan el financiamiento que realizó para conseguir su escaño público, y sospechan que podría haber venido de quien fuera asesor y secretario de Economía del gobernador Mario López Valdez.

Roberto Cruz es el único diputado del PAN al que le gusta soltar dinero a manos llenas, controlar a todos con fajos de billetes.

La llamada “Chapodiputada” asumió sus funciones como legisladora el primero de diciembre de 2013, lo cual fue festejado por Roberto Cruz con bombo y platillo y puesta como ejemplo en el PAN de cómo se deberían de operar las jugadas políticas. Su postulación fue apoyada por el PAN y el PRD.

Vínculos del PAN con el narcotráfico

El Cártel de Golfo aportó 500 mil dólares a la campaña del senador del Partido Acción Nacional (PAN), Francisco García Cabeza de Vaca, a alcaldía de Reynosa en 2004, dio a conocer un informe de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos.

Antonio Peña Arguelles, preso en Texas y uno de los colaboradores claves contra el ex gobernador Tomas Yarringtón, reconoció que se sentó al senador Cabeza de Vaca con narcotraficantes para financiar su campaña.

De acuerdo con el encarcelado, fue intermediario del apoyo económico del narcotraficante Héctor Sauceda Gamboa, “El Caris”, operador de la organización, a la campaña de García Cabeza de Vaca.

Felipe Calderón acordó con el “narco”

El narcotraficante Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, extraditado a Estados Unidos, aseguró en noviembre de 2012 a la reportera Anabel Hernández que Felipe Calderón, siendo presidente de México, intentó pactar con todos los líderes de los cárteles.

En una carta enviada a Hernández, el capo cuenta que por instrucciones de Calderón, el general Mario Arturo Acosta Chaparro y el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño –ambos ya fallecidos–, se reunieron con dos de los jefes de la Familia Michoacana, además de con Arturo Beltrán Leyva y el propio Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Acosta Chaparro, que era considerado el narconegociador de Calderón, murió ejecutado el 20 de abril del 2012 en calles del Distrito Federal.

Rufo Appel y las credenciales

Quien fuera gobernador de Baja California e “ilustre” dirigente del PAN, Ernesto Ruffo, hizo un pacto con el Cártel de Tijuana aun antes de tomar posesión como el primer gobernador panista de la historia: No lo perseguiría, a cambio de que no convirtieran Baja California en campo de batalla

Según el semanario local Zeta, un efectivo de la Policía Judicial del Estado —enviado por los capos de la droga— se entrevistó con Ruffo cuando era gobernador electo: Le ofreció 300,000 dólares sólo para que no hiciera cambios significativos entre los elementos de la Policía Judicial del Estado en la delegación La Mesa, de Tijuana, cuyo jefe de grupo era el capitán Fernando Gastélum Lara, quien finalmente fue removido del cargo

Como consecuencia de la matanza en la discoteca Christine, en la que estuvieron a punto de ser ejecutados los hermanos Arellano Félix, el 8 de noviembre de 1992, la Policía Judicial Federal encontró credenciales de la Policía Judicial de Baja California, firmadas por Francisco Franco Ríos, quien fuera procurador de Justicia de Ruffo

Manuel Clouthier y su denuncia

El 12 de febrero del 2010, en plena función Roberto Cruz Castro de jefe de asesores del Mario López Valdez, que llegó al poder vía PAN-PRD, el entonces diputado por el PAN (hoy es “independiente”) Manuel Clouthier Carrillo, denunció que el presidente Felipe Calderón, emanado del PAN, ejercía una “narcopolítica” que ya situó a México en un punto de no retorno.

Dijo que como expresión de ésta, en el caso de Sinaloa el cártel que encabezaría Joaquín “El Chapo” Guzmán permanecía deliberadamente intocado, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, en Colombia, donde sí se actúa contra los intereses del capo.