Las caricaturas perversas y el placer por el dinero de Gilberto Ceceña

Algunos las llamas “raund de sombra” y otros pre-movimientos electorales. Otros precampañas o campañas a secas. ¡Son campañas!, no hay de otra. En este proceso Manuel Clouthier Carrillo –cuyo rostro autoritario lo oculta tras un falso discurso “democrático y justiciero”-, ordenó desencadenar una feroz “guerra sucia” -vieja práctica usada en Noroeste- contra sus reales opositores.

Contra aquellos que considera sus rivales políticos reales. No los de oropel ni de discurso. Los de hechos. Que tienen fuerte presencia y penetración y a quienes la sociedad sinaloense les ha dado su respaldo y simpatías.

La “guerra sucia” es muy probable que sea apoyada por Enrique y Ernesto Coppel, que filtraron o controlan ciertos personajes de Noroeste. Los Coppel son enemigos del dirigente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador. La virtual presencia de estos empresarios en el diario provoca orgasmos al “caricaturista comercial”, Gilberto Ceceña Nuño, beneficiario de todo aquel presupuesto gubernamental o empresarial que le pongan enfrente. El placer por los billetes grandes del monero Ceceña es conocido entre los hombres de negocios. Cobra por evento y por desacreditar a quienes no se someten a los caprichos de su “línea empresarial”.

La “línea” de Ceceña Nuño es la del brillo de los dineros, con el cobijo y el aval de Manuel Clouthier Carrillo, copropietario de Noroeste, instrumento que le ayuda a expandir su “propaganda negra”.

Clouthier es un tipo vociferante. Temperamental. Agresivo. Proclive a traicionar y atacar a los políticos que le brindan su apoyo. El sueño de él es ser gobernador de Sinaloa. No es un luchador social ni siguiera líder empresarial, pero vende su imagen como si lo fuera, distribuyendo insultos estomacales a lo largo y ancho de Sinaloa.

El “agua del bule” legislativo de Clouthier se agotará en el 2018. Dejará de ser diputado “independiente”. Ya no tendrá tribuna; es su miedo. Ya fue diputado del PAN y no trajo a nada a Sinaloa. Esa figura nada más le ayudó a proteger sus negocios y los de su familia. Como legislador “independiente” tampoco ha aportado nada a Sinaloa, salvo insultos y más insultos.

Para poder seguir en la farándula política, en su propio circo, a Clouthier le urge ser Senador de la República. Es la posición que “pelea” para estar en condiciones, según sus jilguerillos, de ir en busca del gobierno de Sinaloa. No le importaría, con tal de ser Senador, regresar al PAN, al que ha llenado de lodo o ir a entregarse al PRD o a los brazos de Andrés Manuel López Obrador, a quien, no lo dude ni tantito, antes del “cuarto para las doce” comenzaría a calificar de loco mesiánico o de corrupto.

Clouthier no ve como enemigos políticos a actores del PRI que lo ayudaron a convertirse en diputado federal independiente, traicionando al tricolor y a su candidato Ricardo Hernández, porque le miraban al joven (hijo de Jesús Enrique Hernández Chávez, ex diputado y ex alcalde de Culiacán) espolones para llegar a la presidencia municipal de la capital del estado, en donde el PRI y su alcalde Jesús Valdez han impuesto un “desgobierno” que facilita la operación y presencia de todo tipo de delincuentes.

Tampoco visualiza como su opositor a los actores políticos locales de Morena, cuyo dirigente nacional, Manuel López Obrador, le restregó, a Clouthier, en su cara, que “le falta arrojo, le falta más parecido a su papá; no físico, le falta carácter. El papá de Manuel decía: ‘líder no va a faltar’, y tenía las tres ‘c’ que se necesitan para estos menesteres: cabeza, corazón y carácter y a Manuel le falta”.

El propio Obrador criticó la figura de los independientes y los calificó como un engaño, ya que, aseguró, en lugar de ser cercanos a la ciudadanía, siguen estando ligados a las principales fuerzas políticas como lo son el PRI y el PAN.

“Están queriendo engañar con los independientes, como ya no les funcionan ni el PRI, ni el PAN, para enfrentarnos; ahora andan promoviendo a independientes, que son independientes del pueblo no de la mafia del poder”, expresó.

Tampoco ve como su enemigo al PAN pues ahí tiene, en sus filas, a su cuñado Heriberto Félix Guerra y a otros aliados. Ve incluso la posibilidad de regresar al blanquiazul.

La calentura de Clouthier por lograr su sueño alcanzó grados de fiebre y de epidemia en Noroeste. El mal “contagió” al esmerado “caricaturista comercial” Gilberto Ceceña Nuño, que se desvive por cumplir los caprichos destemplados de su jefe editorial, pasándole “corriente” a su “patrón empresarial”.

Para desgracia de Manuel Clouthier y quienes andan en su misma calentura, la “guerra sucia” que acaba de emprender, no le funciona porque utiliza las mismas piedras o las mismas jaras y el mismo caricaturista, cuyo placer por el dinero es enfermizo, agarrado in fraganti cobrando por sus “asesorías” y “publicidades” a empresarios y políticos, rompiendo todo código de ética y el rigor periodístico que debe caracterizar el trabajo profesional en materia de comunicación.

Clouthier quiere parar con monitos y difamaciones a sus reales opositores, a quienes sí tienen estructura, imagen y envidiable presencia, que hacen política construyendo no insultando, ganándose la simpatía de la sociedad. Lanza agresiones verbales, todas sus intoxicaciones personales y a su caricaturista coppeliano bajo la consigna de hacer figuras para descalificar.

Recibiendo dinero del Poder Público

Gilberto Ceceña Nuño es un negociante natural y diestro con habilidades de “monero” y figurín. Es el creador de “Las cizañas de Ceceña”, montajes caricaturescos para cuajar negocios directos o a traspatio.

Intercambia el manejo de la agenda empresarial montada en la ficticia idea ciudadana del Consejo para el Desarrollo de Sinaloa (Codesin), por aparentes críticas independientes. Sacrifica su credibilidad en el peso de las facturas concedidas.

Facturas pendientes

Su manejo al interior de Codesin es una manera de no dejar huella visible del destino del dinero público que recibe del Gobierno del Estado. “El Cizañas” se dice luchador incansable contra la opacidad de los aparatos gubernamentales, menos en los que él fungió como consejero y cómplice en la figurilla de prosecretario de la zona regional centro de Codesin.

Se hinca definitivamente en ese confesionario ficticio sin apuntar la verdad completa. Para maquillar, con pinceladas, la verdad.

La operación de estrategias de publicidad y mercadotecnia, ofertando productos y servicios diversos como diseño gráfico, asesorías, campañas, convierten a “Ceceña Producciones”, en la agencia publicitaria reconocida por sus “pulsaciones” y “debilidades” por el dinero que privan por encima de las teorías de la prensa de responsabilidad social y participativa democrática que presume el supuesto “artista” en sus redes sociales.

Su fin solo es el negocio.

Su deslizamiento en esos círculos políticos y empresariales le permiten condicionar férreamente, so pena de ser criticados por medio de “monos”. Ese modus operandi ve a los hombres de negocios y a los políticos y a organismos como Codesin como mercados sometidos, abiertos a su tinta y al “moche” facturado.

Con su voz pausada y detrás de sus lentes de fondo de botella es también usufructuario “moral” del Movimiento Familiar Cristiano.

Rendición de cuentas y transparencia, sí. Siempre lo pide. Pero le gusta como el dicho mexicano: “hágase la ley en los bueyes de mi compadre, pero no en los míos”.

La verdadera transparencia

Las evidencias le quitan la cara de exquisito. Es rendición de cuentas. Exhibición de la doble moral.

Son diversas facturas de Gilberto Ceceña Nuño que se exhiben en una respuesta a solicitud de información del Consejo para el Desarrollo de Sinaloa (Codesin), las que lo muestran como juez y parte.

Esos documentos lo descubren como un periodista que cobra sus servicios como empresario del ramo de la publicidad y la mercadotecnia y que perdona sátiras a uno de los organismos más criticados por su opacidad en el manejo de los recursos públicos como es Codesin, gestionando además pagos para Noroeste.

Facturas que lo hunden

La factura 3438 de Ceceña Producciones, Gilberto Ceceña Nuño, persona física con actividad empresarial y profesional, del primero de octubre del 2013, confirma el uso de la caricatura con fines lucrativos. Escudado como prosecretario del Codesin, cobró servicios para aplaudir caricaturescamente la labor de ese organismo.

Otra factura de la corrupción

La suma de 19 mil 549 pesos por concepto de Herramientas de promoción de Alianza por la competitividad no dejan lugar a dudas.

El caricaturista nacido en Los Mochis obtuvo por la elaboración de un power point 12 mil 850 y el diseño de un folleto díptico media carta de 6 páginas la cantidad de 4 mil pesos, ambos más IVA.

Más datos del “monero comercial”

Otra de las respuestas de información a “Infomex Sinaloa”, fechada en abril del 2015 que aparentemente va dirigida a “Sancho Panza” con número de folio 00193915 y que contestó Codesin el 8 de mayo, muestra los detalles de las operaciones que tiene el caricaturista “independiente” de apoyos gubernamentales con el Consejo para el Desarrollo de Sinaloa.

Tan solo en ese documento el reporte oficial de Codesin indica que Ceceña Nuño recibió en el año 2011 la cantidad de 58 mil pesos por la conceptualización del Proyecto Acuario Mar de Cortés. El dinero de Codesín dice la propia página del organismo es dinero público, del gobierno del estado que se obtiene de un porcentaje del impuesto sobre la nómina.

En el año 2013, el mismo reporte, precisa que le dieron la suma de 127 mil 600 pesos por el Plan de Mercadotecnia Social de la Alianza para la Competitividad del Consejo para el Desarrollo de Sinaloa.

En esas fechas efectuaba la operación “Caballo de Troya”, como prosecretario, ya sabía la operación de ese organismo y aprovechaba sus recursos para auto asignaciones.

No cabe duda, es rendición de cuentas. Y aún hay más: Un mar de facturas extendidas por sus protegidos de la esfera pública y privada. El escándalo de la corrupción de “Las Cizañas de Ceceña”.

Gilberto Ceceña ablanda con sus monos y figurillas a los “feligreses potenciales” para que paguen contratos a su empresa Ceceña Producciones: Quien paga contratos de publicidad a su agencia Ceceña Producciones recibe la gracia de una caricatura grandilocuente. Positiva, dice él. Quien se niega a entrarle a su empresa es ridiculizado y difamado con sus monos. Todo raya en un descarado proceso de extorsión.