Las nuevas difamaciones de Norzagaray

YA BASTA. Es momento ya de alzar la voz. Los universitarios de buena cepa debemos “blindar” a la Universidad Autónoma de Sinaloa contra una camarilla de difamadores y caluminadores que intentan “romper” su autonomía, y ponerla al servicio de politicos priistas, para consumar su privatización. 

Como sindicalistas y universitarios estamos obligados a defender a la UAS contra quienes la desacreditan y hacen de sus odios y rencores, un arma aprovechada por quienes pretenden mercantilizar la educación pública en Sinaloa.  

 En relación a la obsesiva “columna” del ex Consejero Electoral, Ernesto Hernández Norzagaray (EHN), publicada en Noroeste, intitulada “La reforma en la Universidad-Partido”, en que reiteradamente calumnia a la Universidad Autónoma de Sinaloa, curiosamente a partir del período en que el M.C. Héctor Melesio Cuén Ojeda (2005-2009) se registraron y sucedieron las grandes transformaciones, las cuales por sus indicadores de calidad han sido reconocidas a nivel estatal, nacional e internacional, expongo lo siguiente:

En el primer párrafo, dice ofrecer “una reflexión sobre…el sistema educativo superior de la vida sinaloense”; lo que evidencia es carecer de la comprensión del concepto de “sistema”, ya que la amargura de su “reflexión” deja fuera al conjunto de instituciones y elementos que conforman el “sistema educativo” para arremeter contra la UAS, de la que por cierto tiene un ingreso familiar por concepto de jubilaciones y pensiones del IMSS cercano a los 200 mil pesos mensuales.

  1. Si de antecedentes históricos se trata, es lamentable que Norzagaray promocionado por conocido periódico de la oligarquía como “investigador y científico de la ciencia política”, desconozca la fecha de fundación de la Universidad Autónoma de Sinaloa, al decir en el quinto párrafo: “…desde la fundación del Liceo Rosales en 1871…”, cuando cada año los universitarios recordamos la memorable fecha fundacional del 5 de mayo de 1873, aunque claro, en parte esto se debe a que el “columnista” de marras escasamente cumplió con sus compromisos laborales, ya que desde que ingresó a laborar no había generación de estudiantes que no protestara con consignas como “Fuera Ernesto Hernández Norzagaray por inepto”, “Fuera ´el burro´ Hernández Norzagaray”, lo cual hizo que se la pasara “estudiando”, prácticando el “turismo académico”, pero eso sí, cobrando puntual e ininterrumpidamente cada una de las quincenas y las prestaciones laborales.
  2. En el sexto párrafo, EHN muestra claramente su intento por desacreditar a la UAS comparando malintencionadamente dos períodos: la “etapa de los rectores comunistas (1973-1989)”, Campos Román (+), Eduardo Franco (+), Jorge Medina Viedas y Audómar Ahumada Quintero, mismos que el respetable lector puede evaluar; y el “periodo inconcluso (2005-2016)”, que corresponde a los rectores Héctor Melesio Cuén Ojeda, Víctor Antonio Corrales Burgueño y Juan Eulogio Guerra Liera, que al margen de sus derechos políticos, constituye “el antes” caracterizado por el caos, el descrédito y la amenaza declarada de inviabilidad financiera por la no superación, y “el después” , donde la institución rosalina y la comunidad universitaria no descansa en su permanente proceso de mejora continua de la calidad académica, la extensión y los procesos de certificación.
  3. En el párrafo anterior, ¿por qué Ernesto Hernández dejó un “vacío” en las rectorías de la UAS durante el período 1989-2005?, ¿será que los rectores David Moreno Lizárraga, Rubén Rocha Moya, Jorge Guevara Reynaga y Gómer Monárrez González, fueron los que mejor lo trataron en su prolongada inactividad laboral?, ¿o de plano, es una amnesia deliberada tanto de cada uno de los períodos, así como pretender ocultar que han formado parte de los gobiernos estatales priístas?; en cualquier caso, ni siquiera en las épocas en que la UAS era un apéndice de la entidad gubernamental, se instituyó como “Universidad-Partido”, y cuando se pretendió hacerlo, tanto por la derecha como por la izquierda, las movilizaciones no se hicieron esperar. Por lo tanto, la “idea de la Universidad-Partido es una aberración teórica y política”, sí, pero que está en la patología mental de Norzagaray de aquellos que han estado y siguen usufructuando los beneficios de la noble casa rosalina.
  4. En resumen, el destinatario de Norzagary es claro, y además reconocido con síntomas de frustración por él mismo: intentar detener la “fase de éxitos electorales” del Partido Sinaloense. Así lo entienden todos los lectores. Así lo entiendo yo y los universitarios. Y sobre todo los sindicalizados en activo.
  5. Al mencionar “cinco problemas estructurales”, sustraído de la realidad que como jubilado de la UAS también es la suya, aun respetando su libertad de expresión para decir mentiras, es lamentable que como “conocedor” que se dice de temas globales, no considere que uno de los más preocupantes del mundo considerados como estructurales sea el de jubilaciones y pensiones, donde por cierto la UAS, en la rectoría del M.C. Héctor Melesio Cuén Ojeda, impulsó una reforma donde se blinda esta prestación tanto para los activos como jubilados, lo que por sus intereses obscuros y añoranza de un pasado que inexistente no está dispuesto a reconocer.
  6. El reconocimiento que Ernesto Hernandez hace del Partido Sinaloense como “segunda fuerza electoral” (párrafo diecisiete), que en “columnas” pasadas aseguraba como imposible, en lo absoluto es producto de lo que en la UAS no existe, porque sencillamente en la historia, presente y futuro de la institución rosalina, tal como es la naturaleza de toda Universidad, el sometimiento institucional a algún partido político es inconcebible, donde además a diferencia de la UNAM, la autonomía comprende el nombramiento de su estructura de cogobierno.
  7. Desconociendo los esfuerzos institucionales para beneficiar en diversos programas de calidad a más de 154 mil alumnos, sin fundamento alguno, Norzagaray señala que en la UAS se ha “perjudicado a generaciones de estudiantes”, cuando precisamente él y varios más que nunca trabajaron fueron los que realmente dañaron a los estudiantes y a la institución, pues solamente se acordaban de ellos en los tiempos de elecciones de director o rector ofreciéndoles música, carnes asadas, alcohol y otras detestables formas de relajamientos en lugares privados y públicos.
  8. Otra vez, como cada fin de año,  “columnistas” como Ernesto Hernández Norzagaray, en este momento tan delicado para la definición y asignación del presupuesto para las universidades públicas, publican difamaciones y tergiversaciones sin medir las consecuencias desastrosas que afectarían no solamente a la UAS, sino a hijos de miles y miles de familias sinaloenses, lo que constituiría un problema de estabilidad del estado como entidad y nación; en el fondo, estos son los intereses aviesos de este tipo de “columnistas” serviles al poder de quienes los contratan como auténticos francotiradores.
  9. Finalmente, lo inocultable e incongruencia: en el último párrafo Norzagaray hace un reclamo velado con rasgos de fascismo: “Quirino Ordaz no puede hablar con convicción de educación, siendo tolerante con quienes controlan la UAS” (sic). Le duele entonces a Norzagary el crecimiento y la modernización de la universidad. Es un hecho que extraña las prebendas, los apoyos que le otorgaban algunos rectores, que por temor le daban todo lo que pedían a cambio de que no los difamara. Es una verdad que trabaja para un grupo que proyecta romper la autonomía de la UAS para que pase a la fase de la privatización. De la mercantilización. YA BASTA. Universitarios. Los convoco a no permitir que tipos como Norzagaray sigan enlodando a nuestra  alma mater.